De la 2ème à la 3ème fête de Pâque 1 étude
De la 3ème Pâque au début de la dernière semaine 2 études
La dernière semaine avant l'arrestation 4 études
De la segunda a la tercera fiesta de Pascua
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PER116
La relación personal del discípulo con su Señor
La perícopa 116 explora la relación personal entre el discípulo y su Señor a partir de Mateo 11.25-30 y Lucas 10.21-24. Tras condenar a las ciudades incrédulas, Jesús se alegra de que los humildes comprendan su palabra allí donde los sabios fracasan. Afirma su filiación divina e invita a todos los cansados a acudir a él, prometiendo descanso y mansedumbre bajo su yugo compartido, en contraposición a las cargas impuestas por los fariseos.
San Mateo 9.36 (Reina-Valera 1909) :Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana
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PER228
El juicio de los religiosos y los reproches del Mesías Jesús
Durante una comida en casa de un fariseo en Jerusalén (finales del 32), Jesús pronuncia severos reproches contra los fariseos y los doctores de la ley. Lucas 11.38-54, el único evangelio que relata este episodio, describe un ambiente hostil en el que las autoridades religiosas buscan pruebas para condenar a Jesús. Sus palabras cortantes son en realidad un llamado a la conversión, ignorado por hombres cegados por el orgullo.
San Lucas 11.38-54 (Reina-Valera 1909) :Y el Fariseo, como lo vió, maravillóse de que no se lavó antes de comer.Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad.Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro?Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio.Mas ¡ay de vosotros, Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; mas el juicio y la caridad de Dios pasáis de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras.¡Ay de vosotros, Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas á nosotros.Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis á los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas.¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres.De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque á la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros.Por tanto, la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré á ellos profetas y apóstoles; y de ellos á unos matarán y á otros perseguirán;Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo;Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo: así os digo, será demandada de esta generación.¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y á los que entraban impedisteis.Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron á apretarle en gran manera, y á provocarle á que hablase de muchas cosas;Acechándole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER243
La parábola de la oveja perdida y hallada
Este artículo trata de la parábola de la oveja perdida en el Evangelio de Lucas, que subraya la alegría divina por la salvación de un pecador. Se integra en tres relatos parabólicos que ilustran diferentes matices de la búsqueda y de la salvación.
San Lucas 15.11-32 (Reina-Valera 1909) :Y dijo: Un hombre tenía dos hijos;Y el menor de ellos dijo á su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda.Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos á una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenzóle á faltar.Y fué y se llegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á su hacienda para que apacentase los puercos.Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba.Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti;Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus jornaleros.Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta:Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron á regocijarse.Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas;Y llamando á uno de los criados, preguntóle qué era aquello.Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos:Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso.El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.Mas era menester hacer fiesta y holgarnos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
La última semana antes del arresto
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PER290
La parábola de los dos hijos
La parábola de los dos hijos (Mt 21,28-32), relatada únicamente por Mateo, se sitúa en el Templo de Jerusalén durante la última semana de Jesús. Contrapone dos actitudes: prometer sin actuar frente a negarse y luego obedecer. Jesús desenmascara en ella la hipocresía de los jefes religiosos y anuncia que los pecadores arrepentidos entran antes que ellos en el Reino. Un llamado universal a la humildad y al arrepentimiento sincero.
San Mateo 21.31 (Reina-Valera 1909) :¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER295
Las preguntas de los fariseos y de los herodianos
En el Templo de Jerusalén, los saduceos intentan tender una trampa a Jesús con una pregunta sobre la resurrección que involucra a una mujer que tuvo siete maridos. Jesús responde revelando su ignorancia de las Escrituras y del poder de Dios: en la vida futura ya no se casan. Prueba la resurrección desde la Torá citando Éxodo 3.6: Dios es el Dios de los vivos, no de los muertos. Sus adversarios quedan reducidos al silencio.
Hechos 23.8 (Reina-Valera 1909) :Porque los Saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; mas los Fariseos confiesan ambas cosas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER296
Las preguntas de los doctores de la ley
Durante la última semana antes de su Pasión, Jesús es interrogado por doctores de la Ley sobre el mayor mandamiento. Resume toda la Ley en dos principios: amar a Dios y amar al prójimo. Un escriba sincero reconoce lo acertado de esta respuesta, y Jesús le declara que no está lejos del Reino. El artículo matiza la visión del fariseísmo e invita a una fe vivida en el amor y no en el legalismo.
Marcos 12.34 (Reina-Valera 1909) :Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER297
La mesianidad de Jesús
En el atrio del Templo de Jerusalén, el martes anterior a su Pasión, Jesús interroga a los fariseos sobre la identidad del Mesías. Al citar el Salmo 110, revela que el Mesías es a la vez Hijo de David según la carne y Señor eterno según su divinidad, y deja confundidos a sus adversarios, que se quedan sin respuesta. Una afirmación cristológica fundamental sobre la doble naturaleza de Jesús.
San Mateo 23.1-39 (Reina-Valera 1909) :ENTONCES habló Jesús á las gentes y á sus discípulos,Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos:Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen.Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración: por esto llevaréis más grave juicio.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;Y el que jurare por el templo, jura por él, y por Aquél que habita en él;Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquél que está sentado sobre él.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello!¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo que está de fuera del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia.¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.Así también vosotros de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.Así que, testimonio dais á vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?Por tanto, he aquí, yo envío á vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, á unos mataréis y crucificaréis, y á otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar.De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!He aquí vuestra casa os es dejada desierta.Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org